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| Imagen de la futura represa de Belo Monte, un controversial proyecto en el amazonas de Brasil.- |
¿Qué opinas si el denominar a las hidroeléctricas como fuentes de energía "verde" no es lo más adecuado?
Eso no lo digo, sino es el científico Philip M. Fearnside, que ostenta el grado académico de doctor en Ciencias Biológicas de la Universidad de Michigan, Estados Unidos, quien se refiere a que las centrales de energía hidroeléctricas (energía limpia renovable), por desgracia, son infraestructura que generan elevadas cantidades de gases de efecto invernadero (GEI), especialmente en zonas tropicales.”.
El investigador que trabaja como profesor en el Instituto Nacional de Investigaciones de la Amazonia (INPA) en Manaus, Brasil, citó que: “No fue el pionero en darme cuenta que las presas emiten gases de efecto invernadero”, según se puede leer en la investigación publicada en la
Universidad de Harvard (en inglés), Estados Unidos.
El trabajo permanente del investigador a lo largo del tiempo ha causado que la industria hidroeléctrica caiga en contradicciones sobre la cantidad de GEI que emiten, tratando de minimizarla, pero las cantidades no son nada despreciables, especialmente si son cuantificadas sin omitir importantes fuentes de emisión señaló el investigador.
Fearnside señala en sus investigaciones que en primer lugar son la materia vegetal (principalmente árboles) que son retirados del lugar de emplazamiento de las presas y que se desintegran a la intemperie liberando su carbono en forma de dióxido de carbono (un gas GEI). La vegetación que queda bajo el vaso de agua que se forma por la represa, se descompone lentamente y también se constituyen en generadoras del gas CO2.
Por otro lado, el agua de una represa tiene una capa en la superficie que es más caliente con menor densidad que está en contacto permanentemente con el aire y que la misma tiene un grosor entre dos a diez metros de profundidad. La citada capa no se mezcla con la inferior que es más densa y fría, llamándose a esa separación como "termoclina".
En el artículo científico se lee que...“El agua de las dos capas que no se mezcla, y el oxígeno en la capa inferior se agota rápidamente, dejando a la capa superior casi carente de oxígeno”, dice el Dr. Philip M. Fearnside, resaltando que en el área inferior del agua del embalse o represa, termina volviéndose en otro punto significativo de generación de gas metano (CH4), otro GEI. “Pese a que el metano se halla en concentraciones mucho menores que en la atmósfera, el mismo es un gas de efecto invernadero por demás más potente que el dióxido de carbono”, señala el análisis.
En referencia a las emisiones de energía de una hidroeléctrica, el recurso agua que se utiliza de la parte baja de la represa se halla muy por debajo del sector de división del agua que tiene con la que no tiene oxígeno, es decir con el
termoclina.
“El agua que se localiza en el estrato inferior de la presa se "carga" con metano y debido a que el grado de solubilidad de los gases en el agua viene a ser proporcional por la Ley química de Henry, el gas metano adquiere formas de burbujas que se liberan como cuando el agua emerge de las turbinas generadoras de energía hídrica”, destaca el científico.
La manera mas representativa y a la vez única para estimar (no desestimar) las emisiones de gas metano, según el investigador, es calculando la diferencia de las concentraciones del gas metano en el agua en la superficie, en el nivel de las turbinas, y por debajo de la presa.
El ciclo de emisiones de GEI (responsables del calentamiento global), comienza con altas emisiones durante los primeros años que inundan a la vegetación, luego va reduciendo a medida que la descomposición avanza y al final disminuyen notablemente pero nunca desaparecen.
Para concluir, el científico señaló que “Lamentablemente, no tenemos mucho tiempo para empezar a hacer algo sobre el calentamiento global”. El plan maestro para el 2011-2020 en materia de Expansión energética de Brasil ha programado la construcción de 30 represas enormes en la Amazonía, vale decir, a un ritmo tal que se construye una represa cada cuatro meses, justo en el período de tiempo en que hay que evitar la liberación de gases efecto invernadero.