Por Jonathan Lynn
GINEBRA (Reuters) - El comercio internacional no está solucionando los problemas de hambruna y los países en desarrollo debieran centrarse en mejorar su capacidad para producir alimentos en vez de negociar nuevos acuerdos comerciales, dijo el miércoles un experto independiente de Naciones Unidas.
Olivier De Schutter, relator especial de la ONU sobre el derecho a la alimentación, dijo que los actuales acuerdos de agricultura en la Organización Mundial de Comercio (OMC), consideran a los alimentos como una materia prima en vez de respetar el derecho humano a la comida.
Como resultado, el número de personas que sufre de hambruna ha aumentado a 963 millones desde los 852 existentes en el 2005, precisó en una conferencia de prensa acerca de un reporte que será presentado en marzo del próximo en el Consejo de Derechos Humanos de la ONU.
"El comercio no es un sustituto de la creación de la capacidad en cada país para alimentar a su población", explicó De Schutter, un especialista en derechos humanos y profesor de la universidad belga Louvain.
"No deberíamos confiar en el comercio internacional para alcanzar seguridad alimentaria de una manera sostenible", agregó.
En muchos países, la agricultura no está equipada para enfrentarse a la competencia global, precisó.
Este no es simplemente un asunto de los subsidios distorsionadores del comercio que los países ricos utilizan para introducir sus alimentos en los mercados globales, sino que refleja la carencia de inversiones en el sector durante los últimos años, en muchas naciones en desarrollo.
La mitad de los 963 millones de personas que sufren de hambruna lo conforman granjeros a pequeña escala, mientras que el 80 por ciento está compuesto de productores de alimentos y el resto abarca a pescadores, pastores y trabajadores sin tierra.
GANADORES Y PERDEDORES
Los negociadores especialistas en comercio tienden a mirar el impacto global en su país, pero debieran considerar a los ganadores y perdedores para asegurar que las políticas comerciales no sólo favorezcan al comercio agrícola, ignorando a los habitantes pobres de sectores rurales, explicó.
Agregó que gran parte del comercio internacional exacerbó los problemas del cambio climático, los cuales están amenazando con reducir la producción mundial de comida en un 8 por ciento para el 2080, mientras la población aumenta.
Sólo el 15 por ciento de la producción mundial de alimentos es comercializada internacionalmente, pero los precios internacionales del mercado tienen un efecto desproporcionado en los precios internos, explicó.
De Schutter dijo que el comercio internacional acarrea costos adicionales para los países en desarrollo, lo que expone a las naciones que se han especializado en cultivos industriales a mercados volátiles para su producción y afecta a los pequeños productores que no podrían competir con las importaciones.
Algunos países han llegado a depender de importaciones baratas de alimentos, las cuales crearon una balanza de pagos con problemas cuando los precios de los alimentos aumentaron anteriormente durante este año o en el 2007.
Las cadenas mundiales de suministros dieron un poder desproporcionado a los minoristas internacionales y a otros compradores para fijar los precios, lo que provocó una gran brecha entre los precios pagados por los consumidores de países ricos y los pagados afuera de las granjas en los países en vías de desarrollo.
Además, en la medida en que los países en desarrollo dependen más de las importaciones, enfrentan problemas de salud provocados por pobres dietas asociadas a alimentos procesados, ricos en sal y azúcar.
(Editado en español por Rodolfo Saavedra)
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