Haciendo una retrospectiva, desde lo suscitado en nuestro planeta y que de alguna manera hemos publicado en el blog Natura – Medio Ambiental, acabó este 2011, creo que sin ninguna noticia ambiental (positiva) de magnitud o que depare más esperanzas, como comunidad global, en relación con nuestro ya maltrecho entorno natural.
Tuvimos como oportunidad “dorada”, firmar como países en conformidad, el acuerdo de Durban – Sud África, un mecanismo vinculante para la reducción efectiva de las emisiones de gases de efecto invernadero. ¿Qué pasó? Lo predecible. Las principales naciones contaminantes antepusieron sus intereses económicos sobre el bienestar del resto de las naciones. Curioso, las naciones económicamente más fuertes se opusieron o no dieron concesiones favorables y los países pobres con el futuro incierto.
Ocurrió el desastre de Fukushima, Japón, cuando un terremoto y consecuente tsunami batieron, literalmente, la Planta Nuclear, creando un desastre nuclear de magnitudes casi apocalípticas. ¿Y qué con las demás Plantas Nucleares? Por el “momento” siguen generando energía para saciar nuestras sociedades voraces por el consumo. Aún la naturaleza o el fallo humano no han desencadenado catástrofes.
Va más de un año del peor desastre petrolero en aguas del Golfo de México cuando una plataforma petrolera, tristemente célebre “DeepWater Horizon” de la empresa British Petroleum colapsó vertiendo millones de litros de crudo en aguas oceánicas. El daño al medio ambiente es inconmensurable. El lobby petrolero y los intereses económicos de Estados Unidos viabilizan una nueva firma de contrato de explotación petrolera.
La situación de la caza de animales no ha cambiado en nada. Pese a la tragedia japonesa de Fukushima y que durante el duelo nacional, el país dio un respiro casi obligatorio pero no deseado a la “negra” industria de la caza de ballenas. Una acción reñida por casi la totalidad de los países de la orbe pero que los nipones hacen caso omiso.
Algo parecido sucede con la matanza anual de delfines en Islas Feroe, territorio perteneciente a otro país del “primer mundo”, Dinamarca, donde en una fiesta de sangre y morbo, las personas o mejor dicho los asesinos dan rienda suelta a sus instintos más básicos y primigenios. Lo que sucede en Canadá con la aniquilación de focas no dista mucha distancia de lo mencionado anteriormente.
Las corridas o matanzas de toros de lidia, “emblema”, “tradición” o acto de “cultura” de España sigue en pié, aún no cesan esas actividades salvajes pero ya se nota cierto desinterés de la juventud, más responsable que las generaciones ya viejas y anacrónicas que siguen siendo cómplices de tan inhumanas prácticas. Este “cáncer” tiene sus ramificaciones en Latinoamérica por lo que deben tomarse medidas radicales para terminar con esta “salvajada”.
El pulmón del planeta, el Amazonas, sigue quedándose sin árboles. Miles de hectáreas son taladas inmisericordemente ante la vista y paciencia de los gobiernos, las autoridades y el colectivo social. Ya en un mundo en el que respirar aire puro es un lujo, nos damos el “gusto” de arrasar la fuente generadora de oxígeno.
Los glaciares están desapareciendo, ya son pocos los que quedan, el calentamiento global está modificando los patrones del complejo sistema climático global, llueve más en algunos lugares y hay más sequía en otros. Las industrias altamente contaminantes contaminan más y más la atmósfera, acrecentando o agudizando el efecto invernadero. Sube la temperatura, mueren los animales, plantas y personas. Hacer agricultura se vuelve en una actividad altamente riesgosa pero no calculamos que las personas del planeta deben alimentarse cada día.
La población global alcanzó la abismal cifra de 7.000.000.000 de personas (7 mil millones), con un crecimiento rápido, con la lógica presión sobre los recursos naturales, un conglomerado poblacional sediento de agua y comida, generadores por excelencia de desechos, contaminadores natos del entorno ambiental. Ya se habla que necesitamos “dos planetas” Tierra para satisfacer nuestra demanda y sin cambiar nuestra matriz de consumo global, ¿qué podemos esperar?
No podemos seguir citando las calamidades ambientales que han sucedido por falta de tiempo, son innumerables, pero creemos que no todo está perdido. Sólo depende de nosotros, de la raza humana, el tomar las riendas de una buena vez y encaminar a nuestra civilización a un futuro seguro, a garantizar nuestra existencia con calidad de vida, a brindar un lugar sano, limpio y armonioso a nuestros hijos y a los que vendrán. No debemos “hipotecar” el futuro de las generaciones que vienen.
La educación de la sociedad es vital para lograr tan anhelado sueño, una sociedad consciente es la mejor “arma” para ejercer la presión necesaria a los gobernantes de turno y a los intereses políticos y económicos que sólo ven sus intereses mezquinos y no las demandas globales.
La fortaleza la constituye las generaciones de niños y jóvenes quienes son inculcados por los padres, educadores o motu proprio a querer y respetar toda forma de vida y a preservar el medio ambiente. Ya llegará el día en que tendrán voz y voto y podrán cambiar la realidad. Usted, como persona adulta, debe hacer hincapié en enseñar, reforzar e inculcar valores que van con la vida armoniosa.
Ya veremos si en este Nuevo Año 2012 la realidad cambia. Seamos optimistas, demos de nosotros y cambiemos de una buena vez.
Felíz 2012 querido y preciado lector. Van nuestros mejores deseos de paz, salud y felicidad.
_________
Puedes visitarnos en Facebook haciendo clic AQUÍ