La mayor aventura: El futuro de nuestro planeta


Este artículo, considerado como un lujo por la calidad humana del personaje que conocerás, así como las proezas, aventuras y postales hermosas que verás, te transmitirá una serie de mensajes, emociones y sensaciones positivas sobre ti y sobre la importancia de la preservación de nuestro medio ambiente. Es un honor para nosotros presentar a:
 
Albert Bosch*
 
Hace más de 3 décadas que no paro de hacer todo tipo de actividades de deporte y aventura en el medio natural.  He tenido la fortuna de vivir experiencias muy intensas y extremas en lugares muy especiales de nuestro planeta: Cruzando desiertos y selvas, escalando montañas en todos los continentes, corriendo ultra maratones en sitios remotos, organizando expediciones en zonas polares o recorriendo todos los rincones de las montañas de casa, los Pirineos.
 
 Rumbo a la cima del monte Mc Kinley, Alaska.-
Siempre digo que a mi no me gusta viajar por el mundo, sino que a mi me gusta ‘vivir’ el mundo, experimentándolo en primera persona a través de alguna actividad que me permita conocer al máximo cada territorio y, sobre todo, su medio natural.
 
En la cima. Altura del monte Mc Kinley, Alaska, 6.194 m.s.n.m.-
 He descubierto la inmensa belleza de lugares muy especiales de la tierra, pero también he constatado su debilidad:  Es precioso ver el mundo desde la cima del Everest, pero es triste observar como retroceden los glaciares del Himalaya de forma acelerada.  Es precioso quedar subyugado por la inmensidad del desierto del Sahara, pero es triste observar como avanza de forma implacable la desertización en el Sahel.  Es precioso dejarse embriagar por la riqueza de la biodiversidad del Amazonas, pero es triste observar como la acción humana provoca una deforestación masiva.  Es precioso fluir durante semanas por los hielos antárticos, pero es triste observar como el cambio climático afecta al deshielo de las zonas polares.  Es precioso navegar por el mediterráneo, pero es triste observar el disparadísimo grado de contaminación de sus aguas.
 
En la cima del monte Elbrus a 4.800 m.s.n.m.-
 
Yo no provengo del ecologismo ni del activismo medio ambiental desde mi juventud.  Soy un converso a la causa conservacionista por deducción, por convicción y por propia evolución.  Es precioso disfrutar de todas las opciones de ocio y deporte que nos aporta la naturaleza, pero es triste pensar que sólo la usamos egoístamente sin devolverle nada a cambio.
Albert en el imponente monte Everest.-
A través de mis aventuras he llegado a tener un profundo conocimiento de muchos entornos naturales; y ocurre que cuando uno conoce bien una realidad, a veces se enamora; y cuando se enamora, a veces llega el amor intenso; y cuando uno ama alguna cosa, generalmente desea lo mejor para ella; y cuando deseas fervientemente lo mejor para algo, te comprometes con ello.  El proceso es sencillo:  Conocer, tomar consciencia, asumir responsabilidad y comprometerse.
 
Misión cumplida, el Polo Sur ha sido conquistado.-
Me gusta una frase de Muhammad Alí que dice que si una persona piensa lo mismo a los 20 años que a los 50, es que se ha perdido 30 años de su vida.  Por ello me la aplico y pienso que si yo no he evolucionado en mis valores y compromiso hacia la naturaleza después de tantos años de realizar aventuras extremas en ella, es que me he perdido el 90% de lo que podía obtener y aprender de estas experiencias.
 
Cruzando la Antártida, caminando por 1.152 kilómetros.-

La mayoría de ciudadanos limitan su interés por la naturaleza a ver qué pueden obtener de ella: Recursos, Ocio, Buenos paisajes, Alimentos, etc… pero se despreocupan de todo aquello que afecte a la naturaleza más allá de su propio interés particular e inmediato. Esto podría haber sido admisible hace varias décadas, donde las prioridades de la población estaban enfocadas temas muy primarios, y en la que no había un conocimiento tan claro de cómo afectaba al medio ambiente la actividad humana y la voracidad de nuestro crecimiento descontrolado; pero es del todo inaceptable hoy en día.  

Protegido de la intemperie en el Polo Sur.-
En los tiempos en que vivimos tenemos toda la información necesaria sobre nuestra afectación al entorno natural y la limitación de recursos que nos afectará a corto plazo; y tenemos herramientas que nos aportan capacidad de hacer que nuestro desarrollo sea más sostenible.  Por lo tanto, si bien antes la gente podíamos no ser tan culpables por no tener tantos datos contrastados ni posibilidad de actuar, ahora, con todo el conocimiento y las posibilidades de tener la solución, no hacer nada nos convierte culpables.
 
Maratones en la jungla, siempre comulgando íntimamente con la naturaleza.-
 
Los que vivimos haciendo actividades de deporte o aventura por entornos naturales de todo el mundo, podemos ser los ojos para muchas personas que no ven o no quieren ver la realidad de la belleza y debilidad de nuestro planeta, y de la constante agresión a la que lo estamos sometiendo.
 
Y este es mi compromiso:  Poner mis aventuras al servicio de cualquier causa de protección medio ambiental, a la vez que utilizar la visibilidad y capacidad de comunicación que me aportan mis actividades, para informar y difundir una actitud de respeto y responsabilidad hacia nuestro planeta.
 
Si dentro de muchos años mis nietos encuentran en algún desván alguna foto o algún recorte de un periódico dónde salga yo, me gustaría que pensasen que su abuelo fue un valiente.  Pero no un valiente por haber escalado el Everest, por haber llegado al Polo Sur solo y sin asistencia o por haber superado muchos retos extremos; sino un valiente por haberse sabido esforzar en que ellos no encontrasen un mundo tan degradado como apuntaba la tendencia de nuestros tiempos.  Un valiente por haber intentado llevar una vida comprometida con la sostenibilidad de la biodiversidad y los recursos naturales.  
 
Ese es mi gran reto, quizás mi mayor aventura.  Es la aventura del futuro, de nuestro futuro, del futuro de nuestro planeta; porqué el futuro es nuestra responsabilidad.
 
¿Quién es Albert Bosch?
 Es un personaje híbrido con una larga trayectoria como Aventurero y Emprendedor.

Entre muchas otras aventuras, ha cruzado la Antártida sin asistencia desde la costa hasta el Polo Sur (1.152 km – 98% en solitario), ha completado el proyecto '7 Cumbres' (Escalar las montañas más altas de cada continente, con el Everest como punto final), ha participado en 8 Dakar (2 en moto y 6 en coche), es corredor habitual de Ultra Maratones, y ha hecho más de 100 carreras o retos de diferentes disciplinas de deportes extremos.

Es emprendedor desde los 26 años, y en 2004 fundó INVERGROUP, como plataforma para gestionar y promover proyectos en el ámbito de la energía y el medio ambiente.
 
En ambas facetas ha conseguido algunos éxitos destacados, pero también acumula un gran número de fracasos que él acepta con orgullo y que forman parte inseparable de su trayectoria vital.

 Es autor de dos libros:

 - “Espíritu de Aventura” – Los 7 retos del Emprendedor.

- “Vivir para sentirse vivo” – 2.304.400 Pasos hasta el fin del mundo.

Le gusta plantearse grandes retos, prepararse a fondo para conseguirlos, y organizar todo el proyecto para obtener el mejor resultado tanto en la parte de reto deportivo, como a nivel profesional o personal, y siempre con un compromiso sincero de sostenibilidad y obtención de resultados, sensibilización o difusión de actitudes de respeto hacia el medio ambiente.

Albert nació en 1966 en Sant Joan de les Abadesses (Girona). Está casado y tiene tres hijos. Estudió Ciencias Empresariales y M.B.A. en E.S.A.D.E. Es un nato Aventurero – Emprendedor - Speaker

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