Agricultura orgánica: Mitos y realidades alrededor de un éxito de marketing

Agricultura orgánica ….

 

Mitos y realidades alrededor de un éxito de marketing

Cada vez hay más personas en todo el mundo preocupadas por su alimentación y también por el impacto de la producción agropecuaria en el ambiente.

Por eso no es raro ver la evolución que han tenido las compañías alimenticias en sus campañas de marketing e influir así sobre la aceptación social de sus productos.

Percepción social

 

Los consumidores compran productos orgánicos por diversas razones, fundamentalmente por considerarlos más nutritivos y de mejor sabor que los convencionales.

La agricultura orgánica es percibida por tener más impactos positivos en el ambiente que la convencional.

No olvidemos que la percepción social sobre cualquier tema es una representación que los ciudadanos hacen de la realidad, influidos por los medios de comunicación y otros actores sociales considerados importantes y confiables (no necesariamente especialistas).

Así, muchos diarios editan publinotas (notas publicitarias pagadas por quien quiere publicitarse) mezclando ciencia con creencias para ensalzar las bondades de ciertos productos.

Por supuesto que no mencionan ningún estudio científico en particular ni muestran datos contundentes a favor de lo que dicen.

Por ejemplo, La Nación del 22 de febrero de 2015 publicaba:

Diario donde confunden a las personas

La prensa a veces juega con la ciencia porque un periodista no se equipara con un científico, salvo contadas excepciones. He aquí una Publinota. Fuente: La Nación.-

 

Objetivamente hablando me pregunto, si la milanesa y las papas fritas que me como son orgánicas ¿no me dolerá la panza?

Parece que el problema de la persona de esta nota no era la procedencia de sus alimentos, sino el tipo de alimentación.

Este tipo de notas, con o sin intención, conducen a formar una percepción positiva de los alimentos orgánicos y negativa sobre los demás.

Los productos orgánicos se asocian siempre a la palabra “natural” como sinónimo de bueno y los relacionados a técnicas convencionales con palabras como “sintético”, “artificial”, entre otras.

Agricultura orgánica

 

La agricultura orgánica es un sistema de producción que maximiza el uso de los recursos propios del campo.

Usa determinados insumos y excluye otros, especialmente los productos fitosanitarios[1] (mal llamados pesticidas) de síntesis química y las semillas genéticamente modificadas.

Para la cría de ganado y aves no usa antibióticos ni otros productos veterinarios.

Está regulada internacionalmente por las directrices del Codex Alimentarius (FAO-OMS) y por los estándares de la Federación Internacional de Agricultura Orgánica (IFOAM por sus siglas en inglés).

Ambos proveen los requerimientos mínimos para la producción orgánica, los cuales son complementados con regulaciones nacionales y regionales.

La producción orgánica debe certificarse y cada país decide si los organismos que cumplen ese rol son estatales o privados.

La FAO aclara que la etiqueta “orgánico” denota el proceso, no el producto y que éste puede ser de la misma calidad que otro obtenido bajo otras metodologías de producción (convencional, silvopastoril, etc.).

Generalidades de la agricultura convencional

 

Los sistemas agrícolas convencionales usan insumos externos a los producidos en el propio campo:

  • fertilizantes y fitosanitarios sintéticos y/o semillas genéticamente modificadas,
  • productos veterinarios para la atención de los animales.

Si bien hace unas décadas atrás, la agricultura convencional realizaba mucho laboreo del suelo; es cierto que en la actualidad los productores trabajan mayormente bajo un esquema de agricultura convencional de conservación, realizando el laboreo imprescindible e incluso adoptando la siembra directa que implica la no remoción del suelo.

Buenas Prácticas Agrícolas

 

Tanto la agricultura orgánica como la convencional deben respetar las buenas prácticas agrícolas (BPA).

Estas son una manera de producir y procesar los productos agropecuarios para que todo el proceso (siembra, cosecha y postcosecha) cumpla con los requerimientos necesarios para una producción sana, segura y amigable con el ambiente.

Las BPA promueven que los productos agropecuarios no hagan daño a la salud humana, animal o al ambiente, protegen la salud de los trabajadores y tienen en cuenta el buen uso y manejo de los insumos agropecuarios.

Así como la agricultura orgánica es un proceso certificado, ya existen en el mundo opciones similares para la agricultura convencional.

Un ejemplo es el Programa “Agricultura Certificada” que lleva adelante la Asociación Argentina de Productores de Siembra Directa (AAPRESID) y se basa en las BPA.

Por ejemplo practican:

  • la no remoción del suelo/mantenimiento de cobertura,
  • rotación de cultivos,
  • manejo integrado de plagas,
  • manejo eficiente y responsable de productos fitosanitarios,
  • nutrición estratégica de los cultivos y gestión de la información ganadera,
  • y un protocolo de uso, medición y registro de indicadores de gestión ambiental.

 

¿Sin pesticidas?

 

La gran falacia del marketing, agricultura  orgánica es la de “libre de pesticidas”.

Entre las 10 razones para consumir orgánico de la marca “Las Brisas” se menciona que no contienen pesticidas.

Extraído de:Las Brisas

La agricultura orgánica no puede usar pesticidas de síntesis química, pero sí aquellos derivados de plantas o bacterias.

Por ejemplo, la agricultura convencional usa “spinosad” de síntesis química y la orgánica el obtenido por la fermentación de la bacteria del suelo Saccharapolyspora spinosa.

Como pueden apreciar en las imágenes, la molécula insecticida es la misma independientemente del método de obtención.

La agricultura convencional usa “piretrinas” de síntesis química, la orgánica las obtenidas del crisantemo; la convencional usa plantas transgénicas con proteínas de Bacillus thuringiensis y la orgánica usa la bacteria directamente.

El lector podría preguntarse:

¿los fitosanitarios usados en la agricultura convencional son más tóxicos que los usados en la agricultura orgánica?

En primer lugar hay que aclarar que la toxicidad de un producto no depende de su origen (natural o sintético),

Sino de la estructura química y el modo de acción (mecanismos que afecta en la planta, insecto, bacteria u hongo que quiere matar).

Los tres ejemplos de más arriba indican que en algunos casos la toxicidad es igual porque se trata del mismo producto, mientras que en otros puede ser mayor o menor.

¿Menor impacto ambiental?

 

Como ya les conté en el post Ya que hablamos de ambiente, ¿sabes qué es el EIQ?”, el Cociente de Impacto Ambiental (EIQ, por sus siglas en inglés) de los pesticidas usados en agricultura orgánica suele ser mayor que los usados en la convencional.

Fundamentalmente por el uso de azufre y el mayor número de aplicaciones requeridas.

La rotenona, un insecticida usado en la producción de frutales orgánicos, tiene un EIQ de 25,5; mayor que el de pesticidas sintéticos como el malatión o el carbarilo.

Algunos estudios han determinado que los pesticidas naturales son menos eficaces que los sintéticos.

Por lo cual se necesita mayor número de aplicaciones aumentando el uso de combustibles fósiles y haciéndolos menos sustentables.

“Un meta análisis que compara agricultura orgánica y convencional en Europa demostró que la emisión de gases de efecto invernadero (GEI) de la producción orgánica de olivas y algunos cultivos fue menor; mientras que la de leche, cereales y carne de cerdo fue significativamente mayor que la convencional”.

En el caso de la producción de leche orgánica, las elevadas emisiones de GEI fueron debidas a altas emisiones de metano y óxido nitroso y la baja producción por animal.

Un estudio realizado en producciones de carne convencionales y orgánicas italianas calculó la huella de carbono por cada kg vivo de bovino producido.

Tomando en cuenta la producción del alimento, la fermentación entérica y el manejo del estiércol; demostrando que la emisión de GEI es mayor en las granjas orgánicas (24,62 kg CO2eq/kg vivo) que en las convencionales (18,21 kg CO2eq/kg vivo).

La diferencia se debe principalmente a la fermentación entérica y al manejo del estiércol.

En las producciones orgánicas el animal necesita más tiempo para llegar al peso de faena y su dieta basada en pasturas causa mayor fermentación entérica.

El abono de esas pasturas con estiércol aumenta aun más las emisiones.

La mayoría de los estudios indican un impacto positivo de la agricultura orgánica en la biodiversidad, especialmente en la riqueza de especies de malezas presentes.

Este aspecto que es un problema para cualquier tipo de agricultura porque al tener diferentes tipos de malezas se necesitan múltiples métodos de control.

Sin embargo muchos estudios argumentan que el paisaje es más importante que el sistema agrícola en la conservación de la biodiversidad y se ha demostrado que sistemas de agricultura convencional con prácticas enfocadas en el cuidado de la misma tienen un impacto más positivo que la agricultura orgánica.

¿Son Productos más saludables?

 

Los canales formales de producción y consumo están sujetos a regulaciones y a inspecciones periódicas para asegurar la inocuidad e higiene de los alimentos que llegan al consumidor.

Pero no nos olvidemos que existen canales informales, muchas veces muy promocionados por redes sociales, donde no se hacen controles de calidad ni se verifican las certificaciones.

Así que cuando vaya a comprar alimentos “directamente del productor” verifique que cumplan con las normas establecidas por el Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria (SENASA) en el caso de Argentina o de la autoridad competente en su país.

Numerosos estudios científicos por separado y algunos meta-análisis han determinado que los productos de la agricultura orgánicos no son más saludables que los convencionales.

Solo se encontraron diferencias significativas en los niveles de fósforo de los productos orgánicos.

Este encuentro son irrelevantes clínicamente ya que se necesita la inanición total para producir deficiencia dietaria de fósforo.

Se encontraron más residuos de pesticidas en la orina de personas que consumieron dietas convencionales y se halló mayor riesgo de infecciones por bacterias patógenas como Escherichia coli y Campylobacter en dietas orgánicas.

Pero ambos hallazgos no fueron significativos desde el punto de vista clínico.

Los niveles de pesticidas en la orina estuvieron por debajo de los límites para causar daño a la salud y las contaminaciones con bacterias se dierion siempre que se usó estiércol como abono.

Costo de oportunidad y uso de la tierra

 

La agricultura orgánica necesita 84% más de tierra que la convencional, principalmente por los bajos rendimientos de los cultivos, de los productos animales y de la tierra que se deja improductiva para recuperar la fertilidad.

Los menores rendimientos se deben, en general, a problemas de insuficiencia de nitrógeno y a la acción de malezas, plagas y enfermedades.

Como la agricultura orgánica requiere, por unidad de producto, más tierra que la convencional; tratar de convertir los sistemas agrícolas en orgánicos reduciría la producción de alimentos o llevaría al uso de áreas naturales para cultivar, con la consiguiente pérdida de biodiversidad.

El precio y el juego del marketing

 

El mercado mundial de productos orgánicos ha crecido en todo el mundo.

Especialmente en países desarrollados y en nichos sociales de alto poder adquisitivo.

“En Estados Unidos, pasaron de facturar 3,6 mil millones de dólares en 1997 a 26,7 mil millones en 2010.

Algunos de estos productos cuestan dos veces o más que su contraparte convencional”.

La referencia que pueden ver en las imágenes fue tomada el día 19 de enero de 2017.

Sin colorantes ni conservantes

El marketing suele enviar un mensaje parcial o confuso al consumidor.

El marketing está bien arraigado con la agricultura orgánica

Siempre lee el contenido del producto y saca tus conclusiones. Si algo no tiene conservantes ¿a los 3 días se echaría a perder pero no es así?

Los precios de lo orgánico y lo convencional

 

“En Buenos Aires, un kilogramo de melón convencional cuesta $ 17,50; mientras que el mismo producto con certificación orgánica cuesta $58,66.

Es decir que con lo que pagas un kg de melón orgánico puedes comprar más de tres kg del convencional”.

 

Compra y consumo consciente

 

La seguridad de los alimentos que consumimos depende de todos los actores de la cadena, desde el productor agropecuario hasta la puesta del plato en la mesa.

En Argentina es el SENASA quien regula tanto las actividades orgánicas como las convencionales y es el organismo autorizado para inspeccionar, decomisar y destruir los productos que no cumplan con las normas.

Conclusiones sobre mitos en el mundo del marketing

 

Nosotros como consumidores tenemos que comprar alimentos en función de certezas y no basados mitos creados.

No tenemos que dejarnos influir por eslóganes publicitarios o campañas de marketing. La agricultura orgánica gusta aplicarlos.

Si te pones a analizar las incongruencias y mal uso de términos en gran cantidad de alimentos en las góndolas te caes de nuca.

¡Son muchísimos!

Debemos informarnos en instituciones confiables que brinden datos basados en ciencia.

Así sabremos que los alimentos, independientemente de su metodología de producción, pueden ser sanos, nutritivos y sabrosos.

Literatura consultada

 

Buratti, C.; F. Fantozzi, M. Barbanera, E. Lascaro, M. Chiorri and L. Cecchini (2017) Carbon footprint of conventional and organic beef production systems: An Italian case study. Science of the Total Environment  576: 129–137.

Consejo para la Información sobre Seguridad de Alimentos y Nutrición (2016) Alimentos orgánicos: mitos y verdades. Disponible online en: www.cisan.org.ar

Dangour, A.D.; S.K. Dodhia, A. Hayter, E. Allen, K. Lock and R. Uauy (2009) Nutritional quality of organic foods: a systematic review. American Journal of Clinical Nutrition 90:680-685. 

FAO (2005) Codex Alimentarius. 2º Ed., Roma.

Kniss, A.R; S.D. Savage and R. Jabbour (2016) Commercial Crop Yields Reveal Strengths and Weaknesses for Organic Agriculture in the United States. PLoS ONE 11(8): e0161673. doi: 10.1371/journal.pone.0161673.

Smith-Spangler, C.; M. L. Brandeau, G.E. Hunter,  J.C. Bavinger, M. Pearson, P.J. Eschbach, V. Sundaram, H. Liu,  P. Schirmer, C. Stave, I. Olkin,  and D.M. Bravatal (2012). Are Organic Foods Safer or Healthier Than Conventional Alternatives?: A Systematic Review. Ann. Intern. Med. 157(5):348-366.

Tuomisto, H.L., I.D. Hodge, P. Riordan, and D.W. Macdonald (2012) Does organic farming reduce environmental impacts?  A meta-analysis of European Research. Journal of Environmental Management 112: 309-32

[1] Sustancias o mezclas de sustancias destinadas a destruir o prevenir la acción de insectos (insecticidas), roedores (rodenticidas), hongos (fungicidas), malezas (herbicidas) y bacterias (antibióticos y bactericidas) entre otras formas de vida que puedan perjudicar a la salud pública o la agricultura.

Acerca del autor

 

María Fabiana Malacarne @fabibiotec
Ing. Agrónoma
M.Sc. en Genética
Dra. en Filosofía, Ciencia, Tecnología y Sociedad

Apelo a tu participación

Y ahora que tenemos que lo ideal es revisar los productos que la hábil industria del marketing tratará de confundirte para que consumas, recuerda lo leído en este artículo.

Optemos por ser mas inteligentes que los encargados de vendernos confundiéndonos, depende de ti y por esa razón insisto en que leas y vuelvas a leer este artículo.

Si desde la óptica del cambio climático hay que considerar que si hiciéramos agricultura orgánica deberíamos desmontar muchísima mas superficie para sembrar y cosechar con rendimientos bajos.

La agricultura convencional, de manera opuesta, no requiere ampliaciones, aunque si bien se dan brutales desmontes habría que analizar individualmente lo que suede.

Tu aporte es válido, espero que dejes algunas líneas a fin de debatir y consolidar el contenido de la Agricultura orgánica: Mitos y realidades alrededor de un éxito de marketing

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Marcelo M.

Marcelo Moscoso P. consultor ambiental, formado en Ingeniería Agronómica y Medio Ambiente.Tengo este blog que se nutre de ciencia, el medio ambiente y los animales.Bienvenido.

9 comentarios:

  1. Alicia Carolina López Núñez

    Buenas noches Fabiana, te felicito y agradezco tu artículo. Despejaste varios mitos que tenía sobre los alimentos orgánicos, que resultan definitivamente inaccesibles para la mayoría de los habitantes del mundo. Yo acostumbro a leer las etiquetas de lo que compro y acostumbro a no desperdiciar. Siempre he tenido la duda en las harinas, específicamente con la fecha de caducidad. Hasta qué tiempo prudencial se pueden consumir despuès de la fecha de vencimiento?. Mil gracias por tu aporte y muchas bendiciones.
    Gracias Marcelo por invitar a distinguidos científicos que siempre nos instruyen mucho.

    • Apreciada Alicia, gracias por comentar en el blog, eres una de las personas que más participa. Sigue así.

      Para mí es un honor poder tener la posibilidad que Fabiana se de un respiro en sus mil cosas que hace y valorice el blog aportando sus conocimientos. Gracias por decirlo, eso significa que el blog se nutre con artículos escritos por grandes científicos.

      Espero que Fabiana te responda, ella es la que sabe más del tema que yo.

      Un abrazo Alicia y Fabiana,

      Marcelo

  2. Fabiana, me falta agradecerte de nuevo por tener la deferencia de publicar en este blog que funciona con mucho cariño, esfuerzo y valiosos aportes como el tuyo.

    Me pareció fenomenal el ejemplo de cómo (los que no estamos al tanto de la interpretación exacta y correcta de las etiquetas nos vino bien), las empresas hacen un juego de palabras y sacan rédito con las mismas porque los consumidores mordemos el anzuelo.

    Sé y me consta que eres una personas por demás ocupada pero no pierdo las esperanzas en que puedas regalarnos otra obra con ejemplos de las mañas que se dan las empresas con tal de vender.

    Tengo una pregunta, ¿sabes de casualidad cuánto tiempo más es seguro consumir un producto enlatado o no, cuando se ve que la fecha de caducidad impresa se ha vendido?

    Seguro que ya puedes calcular las toneladas de alimentos que se van a la basura por no saber si el alimento venció hace 1 o 2 meses…

    Un abrazo Fabi y estamos en contacto.

  3. Lorenzo Tumoine

    Hola Fabiana, una duda, ¿cuál es el procedimiento para que una determinada sustancia (digamos un preservante) sea aprobado para un rubro TAN DELICADO como el alimenticio?

    Es verdad que el aspartame es “cancerígeno” aunque me parece raro el tema porque las grandes multinacionales de las bebidas gasificadas colas light o zero no se jugarían el pellejo a sabiendas que un “aditivo” afecta a la salud.
    A la vez me deja pensando, antes el DDT y varias medicinas eran aptas y pasadas unas décadas resultaron ser un “veneno” puro.
    Gracias

    • Para que un colorante o conservante sea admitido para uso alimenticio debe pasar los controles de las autoridades regulatorias de cada país. En el caso de Argentina es la Administración Nacional de Medicamentos, Alimentos y Tecnología Médica (ANMAT).
      Los colorantes y conservantes son inocuos en las dosis adecuadas y lo mismo pasa con el aspartame. Te recomiendo leer este artículo para despejar algunas dudas.
      Es cierto que sustancias químicas como el DDT o medicamentos fueron dejados de lado con el avance de los conocimientos científicos pero que en su momento y con las pruebas disponibles eran aptos para uso (no olvides que el DDT salvó miles de vidas al matar al mosquito vector de enfermedades).
      De eso se trata el avance de la ciencia de ir haciendo más segura la alimentación y otros aspectos de nuestra vida. La esperanza de vida de nuestros bisabuelos era de 60 años, la nuestra de 80 gracias a la ciencia aplicada a la medicina y la alimentación fundamentalmente.

  4. Micaela Mirtensen

    Fabiana que placer es leerte después de muchos meses. Ojalá escribas con más frecuencia.

    Enhorabuena por tu artículo, este tema de cómo el marketing por alimentos, bebidas, medicinas, seguros de salud, y todo lo que se te ocurre, busca sacar rédito ante una sociedad poco estudiada.

    ¿No existen normas de etiquetado que indiquen claramente qué ingerimos?

    ¿Sabes algo de ese etiquetado que iba a incluir el tamaño de huella de carbono en los productos?

    Un abrazo cálido desde La Paz, Bolivia.

    Marcelo, felicidades y sigue adelante, abriendo más espacios entre los que nos gusta aprender y los demás.

    Micaela Mirtensen

    • ¡Gracias por tus palabras! Trataré de escribir más a menudo pero últimamente el día a día no me deja tiempo para escribir.
      Existen normas de etiquetado en cada país, pero esas normas tienen muchos grises de los que se aprovecha el marketing. Por ejemplo, hace un tiempo en Argentina etiquetaban los aceites vegetales como “0% colesterol” y es obvio que un aceite vegetal no tiene colesterol (porque solo sintetizan esta molécula los organismos animales).
      Por otro lado, el consumidor promedio no lee las etiquetas y si las lee no las sabe interpretar. Por lo general solo se interesa por calorías, azúcares y fecha de vencimiento.
      No se nada respecto al etiquetado para incluir huella de carbono, pero trataré de investigar.

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