Cómo educar a nuestros hijos a querer la naturaleza

Te compartiré experiencias exitosas para educar a nuestros hijos a querer la naturaleza

educar a nuestros hijos a querer la naturaleza es prioritario

Nuestros hijos deben crecer conociendo y protegiendo a la naturaleza. Imagen propia.-

Mi pequeño niño está en la etapa de copiar todo lo que ve y repetir todo lo que oye.

A veces parece muy cómico, pero hace unos días cuando jugaba en la plaza vi algo que me preocupó al ver un grupo de niños algo mayores corría feliz entre los juegos.

De pronto, un joven que parecía ser el padre de uno de ellos se acercó a una canilla o grifo que estaba cerca y luego de lavarse las manos la dejó abierta; fue a sentarse en una banca y de la mochila sacó un paquete de galletas que fue a para al piso luego de devorarlas.

Me quedé pensando en el ejemplo que ese joven le estaba dando allí mismo no solamente a su pequeño sino a sus amigos, e incluso a mi hijo.

El amor a la naturaleza nace en el hogar

 

Hace mucho que como familia decidimos que nuestro pequeño tuviera el mayor contacto posible con la naturaleza y que aprendiera a respetar a la tierra y a todos sus habitantes.

Aunque en casa ya hay algunos hábitos que intentamos ir inculcando sobre el cuidado de los recursos y el cuidado de los objetos personales (no todo es reemplazable, aunque le dé el berrinche más grande del mundo), hay mucho que a menos que pueda experimentarlo de primera mano le será imposible de entender.

Basta de excusas: “Te presento más de 60 artículos para cuidar el medio ambiente y ahora dinero”.

Nuestro chiquito no ha cumplido los dos años y ya ha conocido lo que es el mar, un río, la montaña, los árboles, una cascada, los bichitos, y está aprendiendo lo que es la basura y qué se tira y qué puede ser usado nuevamente.

“Me encanta verlo tan emocionado con cada descubrimiento y nos sorprendió cuando hace un par de meses, caminando por un bosque patagónico, se acercó a un árbol, lo abrazó, besó su corteza y luego se sentó en sus raíces para jugar con unos palitos y piedritas que encontró.

El hecho de educar a nuestros hijos a querer la naturaleza es la premisa que todos debemos emular. 

¿Cómo crear interés en la naturaleza a nuestros hijos?

 

Cuando nos preguntan cómo hemos logrado esto, les digo que el misterio no es tan grande ni el secreto es imposible: HAY QUE CONTAGIARLE EL ENTUSIASMO, LA CURIOSIDAD Y EL RESPETO.

Todo lo que hagamos y digamos en esta primera etapa de la vida de los pequeños les dejará una huella imborrable.

Como el nene aún está pequeño como para entender de contaminación, cambio climático, energías renovables y extinción de especies, optamos por dos caminos:

  • Uno, el del ejemplo en casa con hábitos de cuidado de recursos, y
  • Dos, el conocer los recursos del planeta, empezando con la flora y fauna. NO SE PUEDE AMAR LO QUE NO SE CONOCE.

 

“Y si no hay amor, no hay respeto, y sin respeto, pues no hay esperanza de cambio”.

Hace un tiempo encontramos algunos libros maravillosos sobre flora y fauna de la región que le han empezado a interesar y los vamos sacando de vez en cuando como un cuento más, contándole sobre un animalito u otro, dónde vive, qué come, cómo son sus bebés, etc.

“Le encanta repetir los nombres de los animales y es hermoso verlo pedir uno de esos libros antes que un cuento de seres imaginarios”.

Trabajemos en la educación ambiental de nuestros hijos

 

Prueba darle un libro de este tipo antes que el celular o la Tablet, vean un programa juntos, armen un rompecabezas de algún animal o espacio natural y conversen sobre ello, enséñale los nombres de los animales o las plantas, de los recursos naturales a su alrededor.

Cuando vayan de vacaciones aprovecha para presentarle un mundo maravilloso y lleno de posibilidades, exploren juntos, anoten preguntas, y mira cómo se va transformando frente a tus ojos en una personita con una cada vez más creciente conciencia ecológica, más sana, más despierta, equilibrada y con mejores habilidades motrices.

Intenta ser el cambio que quieres ver en el mundo, y lleva a tus hijos contigo en la gran aventura que es conocer el planeta y cuidarlo. No te vas a arrepentir.

Cuando un conflicto en un país genero hábitos ambientales 

 

Cuando estaba en primaria, allá por los años ochenta, en el Perú se vivía una etapa de conflicto interno que nos obligó a vivir de una manera peculiar.

Eran frecuentes los cortes de electricidad, el agua era tan escasa que se debía almacenar en baldes y bañeras y los alimentos se conseguían en pequeñas cantidades luego de hacer largas colas.

Sin saberlo, esas circunstancias fueron modelando una serie de conductas y hábitos que resultaron ser amigables con el medio ambiente:

  • Nos bañábamos en bañera con el agua a menos de la mitad; nos lavábamos los dientes con vaso; se lavaba el auto con balde y no con manguera; se regaba en horas de la mañana o la noche (muchas veces por goteo); hacíamos las tareas cerca de las ventanas aprovechando la luz del día; reutilizábamos casi todo porque no se conseguía con facilidad; teníamos bolsa de tela para comprar el pan; los pañales no eran desechables; usábamos cubiertos de metal, vasos de vidrio, platos de loza; teníamos columpios hechos de llantas y la ropa, los libros y los juguetes se heredaba entre primos, hermanos y a veces hasta vecinos.

De cuando el consumismo se instaura en nuestras vidas

 

Con el paso del tiempo nos volvimos exigentes, la inmediatez se volvió la norma y el consumo desmedido escudado en la practicidad y el confort se hicieron cargo de nuestras vidas. Me confieso culpable.

Hoy tengo 40 años, soy mamá de un pequeño de casi 2 años y me angustia pensar en las pocas veces en las que me he detenido a tomar buenas decisiones amigables con el medio ambiente.

educar a nuestros hijos a querer la naturaleza leyendo

Podemos educar a nuestros hijos a querer la naturaleza inculcándoles la lectura.

Nota: Puede interesarte leer también sobre el “consumismo elevado y conciencia ambiental”.

Pensé tener incorporados buenos hábitos y una conciencia medio ambiental importante guiando mis acciones, pero veo que no es tanto así.

La comodidad, la economía y la falta de ayuda me hicieron optar por mucho de lo que de chica hubiera sido impensable.

“No puedo evitar sentir que le he hecho trampa a la Pachamama y eso no me gusta”.

Nota del editor: Para que te des cuenta, el planeta terminó con todos los recursos que el planeta Tierra le “asignaba” en el pasado 2 de agosto. Desde esa fecha hasta ahora vivimos en: déficit ecológico.

Retomando acciones para contribuir con la preservación ambiental

 

Conversando con un buen amigo, me dijo que eso era bueno; que sentir esa angustia era signo de que en realidad me importaba y que hiciera lo posible por tomarlo como una lección y aprender de ella.

Todavía un poco indecisa decidí tomar su consejo y he empezado a hacer una lista de acciones que no solamente van a beneficiar el medio ambiente, sino también a la economía familiar, generando ahorro energético, reutilizando y reciclando, además de reducir el consumo desmedido de agua y tratando de reemplazar descartables por reutilizables.

¿Qué otras cosas podemos hacer en casa para contribuir con el cuidado del medio ambiente, y del bolsillo?

Aquí te dejo algunos consejos que quizá puedan servirte:

  • Elige botellas reutilizables para llevar tus bebidas, si sueles tomar café para llevar, lleva contigo un contenedor hermético, además de cómodo generarás menos basura.

 

  • Lávate los dientes con un vaso (si dejas el agua correr puedes desperdiciar hasta 3 litros), lava los platos sin utilizar mucha agua corriente (puedes desperdiciar unos 60 litros si no lo haces), lava el auto con balde y esponja y no con manguera (lavar el auto con manguera por media hora significa un desperdicio de cerca de 500 litros de agua).

 

  • Intenta ducharte en menos tiempo (cada minuto que la ducha pasa abierta antes de que te metas, de derrochan 5 litros de agua) y en el lavarropa utiliza la cantidad de agua necesaria para la proporción de ropa (a veces no nos daños cuenta e ignoramos los ciclos de lavado rápido o de media carga y usamos el doble de agua de la que se necesita).

 

  • Apaga las luces al salir de cualquier habitación, intenta aprovechar más la luz natural cuando sea posible y mantén los aparatos climatizadores en las temperaturas recomendadas para no forzar las redes energéticas.

 

  • Desconecta los aparatos eléctricos que no estés utilizando y revisa el cableado de tu casa para encontrar fugas o fallas.

Lee sobre el vampiro energético y el consumo de electricidad innecesario.

 

  • Revisa las canillas e inodoros y repara las pérdidas, una canilla que pierde puede desperdiciar hasta 2 litros de agua por hora (¡más de 17 mil litros por año!) y un inodoro con pérdidas constantes puede significar un derroche de 80 litros por hora.

 

  • Cada vez que te sea posible, elige el transporte público o una bicicleta.

 

  • Evita el uso de pilas que no sean recargables, una pila común puede contaminar 3 mil litros de agua, una alcalina cerca de 175 mil y una batería tipo botón cerca de 600 mil.

 

  • Utiliza lamparitas de bajo consumo y si es posible, electrodomésticos de eficiencia energética.

Únete por la única alternativa que tenemos: cuidar nuestro hogar, nuestro único planeta 

 

¡Anímate!, que esta en nuestra única casa y en responsabilidad de todos el cuidarla y protegerla.

Empieza con uno de estos consejos y luego anda incorporándolos uno a uno, verás que además de significar un ahorro importante para tu bolsillo, te sentirás mejor sabiendo que haces lo posible para dejarle a las nuevas generaciones un mejor lugar. 

El hecho real y sincero de educar a querer a la naturaleza por todos nosotros nos plantearía nuevos desafíos, “menos exigentes” a los problemas que penden cual espada de Damocles sobre la humanidad: cambio climático, calentamiento global, degradación ambiental, hambre, refugiados ambientales y una larga lista.

Celebro y agradezco que Melissa Gold Perez (Mel), amiga mía, retorne a la pluma y el papel y comparta sus experiencias de vida con toda la comunidad que honra a este blog. 

Personalmente, como cuando con un café al medio de la conversación en una confitería de Buenos Aires, donde reside, o siendo testigo de cómo su pequeño niño se deleitaba explorando la sección de literatura relacionada con la naturaleza. Esos actos me servirán para educar a nuestros hijos a querer a la naturaleza.

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Marcelo M.

Marcelo Moscoso P. consultor ambiental, formado en Ingeniería Agronómica y Medio Ambiente.

Tengo este blog que se nutre de ciencia, el medio ambiente y los animales.

Bienvenido.

2 comentarios:

  1. Gracias por la oportunidad. Siempre es un placer intercambiar experiencias y seguir pensando maneras de difundir información y educar en medio ambiente. A seguir, que hay trabajo por hacer.

    • Apreciada Mel, gracias a ti por compartirnos valiosas experiencias y aprendizaje constante.

      No se puede pedir más que nos unamos por una causa en común (la preservación del medio ambiente) que su rol es transversal y del éxito o fracaso en esta empresa dependemos todos.

      Un abrazo,

      Marcelo

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